La lluvia mordiendo su cara, gritándole en busca de una reacción. De rodillas mirando las formas que hace el asfalto encuentra un arco iris, una esperanza enterrada en un brillo con sabor a libertad. Envuelta en su propia silueta vagabundea por sus más oscuros sentimientos, por esa maldad que intenta controlar día tras día. Ese diablo que sólo saca cuando escucha Rock n' Roll, cuando la nota más alta de Kurt Cobain roza su pelo erizado y sus ojos ensangrentados en lo peor de su dolor. Y busca y sigue y seguirá buscando dar y recibir. Dejar de lado un costumbrismo para que Billie Joe le susurre que en el infierno también se puede ser feliz, que Joe Strummer se encontró con él en su peor pesadilla recitándole los versos más reivindicados de su punk.
Olvida entre guitarras eléctricas y luces parpadeantes. Entre el sudor del pelo largo y la oscuridad de su flequillo suplica poder desenvolver todo aquello que ella sabe que le hace única: un beso, una caricia y una posdata memorable. Arranca cada hoja del otoño revolcada el el tronco de un árbol, marchitando aún más su negro corazón con tinta trasparente, tatuándose palabras con las uñas mientras la sangre hierbe, ardiente ante el deseo de estallar en una noce de lujuria.
Deconcertada, mira a la luna asomarse tras las ramas. De nuevo una esperanza, de nuevo un logro. Seca sus heridas y resucita prometiéndose nunca arrepentirse de semejante episodio. Abrazándose y perdonándose. "Hoy empieza tu nueva vida y quiero acompañarte", le susurro.
#np Don't look back in Anger - Oasis
miércoles, 28 de noviembre de 2012
miércoles, 14 de noviembre de 2012
Sueños de papel
Nuevas ilusiones. Nuevas formas de que me brillen los ojos al verte entrar, al reconocerte en la distancia. Me encantas. No sé ni cómo hacerlo para llegar a tí, pero llegaré... es mi nueva meta.
Y por fin encuentro a alguien que me haga salir de un círculo vicioso donde no lograba ser yo misma.
Y es que.. ¿Hay algo más bonito que esos primeros encuentros de dos miradas? Algo más bonito que esa sonrisa que se dibuja en mi cara al ver su risa en la distancia, algo más ajeno y a la vez más personal que un primer contacto físico: un choque en una clase, una rozadura de mano al dejarme un bolígrafo, la forma en la que dos codos se rozan al estar depié, pegadas, fingiendo no saber quién es la persona que está a tu lado.
Me estoy volviendo tarumba.
Y por fin encuentro a alguien que me haga salir de un círculo vicioso donde no lograba ser yo misma.
Y es que.. ¿Hay algo más bonito que esos primeros encuentros de dos miradas? Algo más bonito que esa sonrisa que se dibuja en mi cara al ver su risa en la distancia, algo más ajeno y a la vez más personal que un primer contacto físico: un choque en una clase, una rozadura de mano al dejarme un bolígrafo, la forma en la que dos codos se rozan al estar depié, pegadas, fingiendo no saber quién es la persona que está a tu lado.
Me estoy volviendo tarumba.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Carta de despedida.
Hola:
Sí, hola. Sólo hola. Una palabra más de todas las que escribiré, de todas las que formarán parte de este adiós, de este 'hasta siempre'.
Hoy has decidido acabar con nuestra relación por completo. Sí, el primer paso lo di yo. Y la culpa, aunque engañada, también fue mía. La verdad es que no he sabido muy bien cómo reaccionar ni cómo frenar las lágrimas al darme cuenta de que nunca más, de que nunca más formarás parte de mi vida... Qué drástico. Sí, medidas drásticas para acabar con un dolor que yo sé cómo de profundo es. Y es que no seré yo la que te reconozca haber mentido.
Entre confesiones me contaste dos episodios de tu vida dónde tomaste la decisión más incorrecta y dañina que podías tomar: Suicidarte.
Dos veces son muchas en una vida tan corta. Demasiadas. Así que no seré yo la que te repita, que en realidad me he ido de tu vida para no hacerte más daño. Que me he inventado un cuento de niños infelices para frenar una despedida cada mes. Y que comprendo perfectamente que hayas decidido eliminarme de tu vida de una manera tan radical.
Te he querido mucho. Y te he creído. He soñado en que realmente estuviésemos destinadas. En ese futuro juntas y en alcanzar esa ilusión. Vivir viajando, rodeadas de serpientes, de animales, y quién sabe, igual de niños. Ha sido corto. Pero ha sido. Son episodios de mi vida, y no me gusta borrar ninguno. Aunque hipócritamente, hoy te ruego que me borres. Que te olvides de mí. Que finjas no haberme conocido jamás, que finjas no haberme besado, y suplicado entre caricias que me quedase a tu lado.
Nos hemos perdido. Y jamás nos volveremos a encontrar. O quién sabe. Quizá una calle mojada, un concierto vacío, un funeral, un trabajo con olor a papel recién impreso.
He perdido una amistad y he arrancado una espina en tu dolor.
Gracias. Gracias..
Sí, hola. Sólo hola. Una palabra más de todas las que escribiré, de todas las que formarán parte de este adiós, de este 'hasta siempre'.
Hoy has decidido acabar con nuestra relación por completo. Sí, el primer paso lo di yo. Y la culpa, aunque engañada, también fue mía. La verdad es que no he sabido muy bien cómo reaccionar ni cómo frenar las lágrimas al darme cuenta de que nunca más, de que nunca más formarás parte de mi vida... Qué drástico. Sí, medidas drásticas para acabar con un dolor que yo sé cómo de profundo es. Y es que no seré yo la que te reconozca haber mentido.
Entre confesiones me contaste dos episodios de tu vida dónde tomaste la decisión más incorrecta y dañina que podías tomar: Suicidarte.
Dos veces son muchas en una vida tan corta. Demasiadas. Así que no seré yo la que te repita, que en realidad me he ido de tu vida para no hacerte más daño. Que me he inventado un cuento de niños infelices para frenar una despedida cada mes. Y que comprendo perfectamente que hayas decidido eliminarme de tu vida de una manera tan radical.
Te he querido mucho. Y te he creído. He soñado en que realmente estuviésemos destinadas. En ese futuro juntas y en alcanzar esa ilusión. Vivir viajando, rodeadas de serpientes, de animales, y quién sabe, igual de niños. Ha sido corto. Pero ha sido. Son episodios de mi vida, y no me gusta borrar ninguno. Aunque hipócritamente, hoy te ruego que me borres. Que te olvides de mí. Que finjas no haberme conocido jamás, que finjas no haberme besado, y suplicado entre caricias que me quedase a tu lado.
Nos hemos perdido. Y jamás nos volveremos a encontrar. O quién sabe. Quizá una calle mojada, un concierto vacío, un funeral, un trabajo con olor a papel recién impreso.
He perdido una amistad y he arrancado una espina en tu dolor.
Gracias. Gracias..
sábado, 27 de octubre de 2012
Ya no me creo nada.
Quise cerrar los ojos, pensar que todo iba a ir bien, sumergirme en en el olvido.. Quise convencerme de que el pasado no iba a hacer mella en mí, que lograría poner fin a todos y cada uno de los recuerdos de aquella tarde. Aquella tarde de la que me arrepentí mil veces y no logré olvidar. Esa en la que me sentí la persona más ridícula del mundo, engañada tal vez.
Pero no puedo. Hoy no tengo ganas de saber nada de tí. No tengo ganas de verte, ni de estar a menos kilometros de los que estoy de tus abrazos. Supongo que me he cansado de escuchar como tu vacío dice quererme, harta de tu voz asegurándome que habrá un futuro cuando las dos sabemos que no es así.
Nunca he sido rencorosa.. hasta hoy. Hoy soy incapaz de creerme nada de lo que dices. Incapaz de perdonarte, de sonreír al pensar en tí. No puedo ni comprenderte. Me sacaste de algo acabado para no permitirme empezar otra cosa. Quedarme estancada, mirando por la ventana, y preguntándole a la luna porqué. Porqué me había creado ilusiones falsas en algo que tu jurabas no existir.
Sé que no se acaba aquí, que mañana el día volverá a ser una montaña rusa. Pero ya no te creo. No me creo nada.
Pero no puedo. Hoy no tengo ganas de saber nada de tí. No tengo ganas de verte, ni de estar a menos kilometros de los que estoy de tus abrazos. Supongo que me he cansado de escuchar como tu vacío dice quererme, harta de tu voz asegurándome que habrá un futuro cuando las dos sabemos que no es así.
Nunca he sido rencorosa.. hasta hoy. Hoy soy incapaz de creerme nada de lo que dices. Incapaz de perdonarte, de sonreír al pensar en tí. No puedo ni comprenderte. Me sacaste de algo acabado para no permitirme empezar otra cosa. Quedarme estancada, mirando por la ventana, y preguntándole a la luna porqué. Porqué me había creado ilusiones falsas en algo que tu jurabas no existir.
Sé que no se acaba aquí, que mañana el día volverá a ser una montaña rusa. Pero ya no te creo. No me creo nada.
viernes, 26 de octubre de 2012
"But you still have, all me."
Al principio no me enfadé, simplemente me impactó tu sinceridad, y a la vez tu forma de hacer un bucle para darle la vuelta a todo. Excusas por aquí, omisiones por allá, y nos perdimos algo precioso.
Yo lo pasé mal, aunque no te lo dijese (yo también sé omitir lágrimas y confusiones). Me había ilusionado con algo que ahora descubro que sí que sentías.
Y recordaba, como una imbécil, ese primer beso. Y el segundo, y el tercero.. hasta el cuarto. El grito que afirmaba que me querías.
Se cruzaron en nuestro camino: y fui la única que tuve el valor para demostrarte que en mí seguía habiendo una oportunidad, que no me había ido.
No era el momento, claro que no lo era, pero ¿cómo te crees que me sentó a mí cuando casi entre risas me dijsite que no había nada por lo que luchar?.
Estoy aquí, como una estúpida, sigo. Y no, por ahora no me iré porque me merece más la pena reír a todas horas contigo que tirar la toalla.
Una semana para vernos: Y me siento más vacía que nunca.
Te toca a tí.
Yo lo pasé mal, aunque no te lo dijese (yo también sé omitir lágrimas y confusiones). Me había ilusionado con algo que ahora descubro que sí que sentías.
Y recordaba, como una imbécil, ese primer beso. Y el segundo, y el tercero.. hasta el cuarto. El grito que afirmaba que me querías.
Se cruzaron en nuestro camino: y fui la única que tuve el valor para demostrarte que en mí seguía habiendo una oportunidad, que no me había ido.
No era el momento, claro que no lo era, pero ¿cómo te crees que me sentó a mí cuando casi entre risas me dijsite que no había nada por lo que luchar?.
Estoy aquí, como una estúpida, sigo. Y no, por ahora no me iré porque me merece más la pena reír a todas horas contigo que tirar la toalla.
Una semana para vernos: Y me siento más vacía que nunca.
Te toca a tí.
domingo, 21 de octubre de 2012
Jazz Magnetism.
Sé que no tengo derecho. Y te he escuchado mil vces decirlo. Recordarme, entre rabia y desorden emocional, que fui una cobarde. Que escogí el camino fácil. Que no me quedé contigo. Y deberías odiarme, y no lo haces, y no me lo explico, y me contradigo, y.. te quiero.
Aunque me muerda los labios al decírtelo. Lo hago. Más que a mi vida. Te quiero.
Aún así, por absurdo y centenario que suene, no te pediré que me esperes.
Se me encoge el alma cada vez que pienso que otra se duerme en tu boca, que otra te hace soreír. Se me arruga la piel, y el corazón, y por un momento vendo mi alma al diablo entre abrasadoras lágrimas por no estar ahí contigo secando las tuyas.
"No es el momento" me decía.
Excusas. Absurdas y escalofriantemente cobardes excusas. El momento es cualquiera con tal de estar juntas. Y me ha servido tener que estar cuatro años lejos de tí para darme cuenta.
Seguiré acostándome con tu voz. Despertándome leyendo tu nombre. Nerviosa, esperaré tu mensaje. Y si no lo envío yo, no es porque no desee hacerlo, es porque me siento sucia robándote tiempo a parte de dolor.
Siempre seré tuya.
Aunque me muerda los labios al decírtelo. Lo hago. Más que a mi vida. Te quiero.
Aún así, por absurdo y centenario que suene, no te pediré que me esperes.
Se me encoge el alma cada vez que pienso que otra se duerme en tu boca, que otra te hace soreír. Se me arruga la piel, y el corazón, y por un momento vendo mi alma al diablo entre abrasadoras lágrimas por no estar ahí contigo secando las tuyas.
"No es el momento" me decía.
Excusas. Absurdas y escalofriantemente cobardes excusas. El momento es cualquiera con tal de estar juntas. Y me ha servido tener que estar cuatro años lejos de tí para darme cuenta.
Seguiré acostándome con tu voz. Despertándome leyendo tu nombre. Nerviosa, esperaré tu mensaje. Y si no lo envío yo, no es porque no desee hacerlo, es porque me siento sucia robándote tiempo a parte de dolor.
Siempre seré tuya.
martes, 18 de septiembre de 2012
Mar, Jara.
Echo de menos sus abrazos, sus prolemas, sus quejas. Echo de menos a sus madres, los abrazos de sus madres, sus preguntas, la manera en la que me hacen reir. Echo de menos sus ojos, sus distintas maneras de decirme que me quieren, el olor a choto al desertarnos tres en las misma cama. Echo de menos la risas en esas camas, el culo cojín, las grabaciones de voz borrachas. Echo de menos escuchr las grabaciones a la mañana siguiente, que las carcajadas borren la resaca. El desayuno a las 2 de la tarde, que lleguen tarde, llegar tarde. Esas comidas apalancadas en distintos sofás, robarles tabaco y que me roben. Echo de menos huir a sus casas en busca de socorro cuando nada ni nadie es capaz de socorrerme. Socorrerlas, escucharlas, mirar nuestros ojos hinchados, e irme de sus casas sabiendo que las tres tenemos la misma sensación: nuestra amistad es demasiado única para no poder solucionar los problemas que nos rodean. Echo de menos las copas de vino, porque ya no sabe igual, ya no me río igual al beberlo... ya no está avinagrado, ni recién comprado en un chino. Echo de menos las salsas, las paellas domingueras en tupper wares. El timbre que a penas suena, tocarlo y ecucharlo nada más entrar a su casa. Los cincuenta ceniceros en cada esquina de la cocina. Echo de menos no poder beberme un vaso de leche porque si no ella se quedará sin ésta manchada de café en su desayuno. No ponerme a dueta jamás, comer chocolate como si de Bosnia se tratase. Echo de menos levntarme y leer "2 y media en Atocha?". Coger un interminable metro para llegar. Inflarnos en el chino por sólo 5 euros. Echo de menos poder hablar. Confiar. Sentirme en casa cuando estoy con ellas. Ser capaz de dejar de actuar durante un par de horas y simplemente: ser yo misma. Que me quieran tal cual.
Echo de menos su pelo alborotado todas las mañanas, sentirme incapaz de distinguir entre una oveja o mi mejor amiga. También a Hagrid y sus ojos hinchados. Que finja no haber leído un mensaje por la pereza de salir de su guarida. Mi otra mejor amiga.
Sobre todo, echo de menos la naturalidad. Estr con alguien que conoce todos y cada uno de mis defectos. Conocerlos yo. Y que, sin embargo, provoquen que no quiera estar con nadie más que con ellas.
Echo de menos su pelo alborotado todas las mañanas, sentirme incapaz de distinguir entre una oveja o mi mejor amiga. También a Hagrid y sus ojos hinchados. Que finja no haber leído un mensaje por la pereza de salir de su guarida. Mi otra mejor amiga.
Sobre todo, echo de menos la naturalidad. Estr con alguien que conoce todos y cada uno de mis defectos. Conocerlos yo. Y que, sin embargo, provoquen que no quiera estar con nadie más que con ellas.
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