jueves, 6 de diciembre de 2012

No existen físicos feos, pero sí personas horribles.

Entre indecisiones y caminos a medio recorrer me encontré a mí misma. Esa que siempre está en medio, que nunca está segura de qué zona es mejor, de si hay que quedarse en alguna zona o es mejor huir de este mundo. Esa que se pregunta si la vida es sólo un puente entre algo bueno y algo malo. Esa que piensa que su vida en ese puente es sólo un cúmulo de vértigo y desalojos, de miedos a mirar atrás por si te sigue alguien indeseable, de incertidumbre por mirar al frente y no poder ver quién me espera escondida en esa niebla. Indescriptible y siempre malhumorada, ¿será el humo de tanta hipocresía que me contamina?
Búsquedas y deshechos, momentos en los que el corazón y el tiempo se paraban y se ponían de acuerdo para echar de menos a alguien que jamás estuvo. Rebelde y engañada, escondida entre el maquillaje barato de la pobreza y la suciedad de todas esas bocas que estropean el silencio con sandeces. Quizá es sólo eso: una sandez. Mi vida y sus giros de 180grados, mis locuras y gritos de más de mil decibelios. Todo ridículas entrañas que necesitaban salir a relucir una máscara que con los años me ha ido colgando las opiniones y los reproches de gente que nunca me entendió y que nunca lo hará. Soledad, quizá.
Y es que para mí, aunque alguien no lo crea: una persona es mucho más que una fachada. Mucho más que alguien que te acompaña y forma una naranja. Para mí la persona perfecta no es un complemento.
No soy nadie para dar lecciones de cómo hay que ser o dejar de ser. Pero, subida en este puente y mirándome a mí misma, intentando averiguar por qué parece que estoy en el mismo lugar tantos años después, me pregunto y afirmo muchas cosas. Entre ellas, de qué me sirvió tanta apariencia, tanta sonrisa fingida y cuándo fue la última vez que mi cuerpo no dictaba lo contrario que mi corazón.
Para mí, la persona perfecta es aquella que asume que tiene mil imperfecciones y es capaz de ser feliz con ellas. Aquella que me mire y se enamore de la luz de mis ojos al mirarla, no de su color. Esa persona que vea en mi interior todo lo que no encuentra en el suyo. Que viva y deje vivir. Que no critique con maldad, que disfrute de cada segundo a mi lado. Una persona que me deje amarla tal y como es, que no se esconda de mí porque sabe que puede confiar en que pese a todo: yo estaré ahí para darle el tono fosforito que necesite cada uno de sus días.
Nadie se enamora de mentes. Eso es estúpido, excusas. Yo me enamoro lo real, de lo natural. De alguien que me conquiste por la belleza de su interior, antes de fijarme en cuántas horas se tiró esa maana delante de un espejo. Que no me complemente sino que me complete. Que me deje entrar y no quiera dejarme salir jamás. Que en mis momentos de rabia me apriete contra su pecho y pueda desahogarme entre lloros y sollozos el tiempo que haga falta.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

I heard you scream, I was there.

La lluvia mordiendo su cara, gritándole en busca de una reacción. De rodillas mirando las formas que hace el asfalto encuentra un arco iris, una esperanza enterrada en un brillo con sabor a libertad. Envuelta en su propia silueta vagabundea por sus más oscuros sentimientos, por esa maldad que intenta controlar día tras día. Ese diablo que sólo saca cuando escucha Rock n' Roll, cuando la nota más alta de Kurt Cobain roza su pelo erizado y sus ojos ensangrentados en lo peor de su dolor. Y busca y sigue y seguirá buscando dar y recibir. Dejar de lado un costumbrismo para que Billie Joe le susurre que en el infierno también se puede ser feliz, que Joe Strummer se encontró con él en su peor pesadilla recitándole los versos más reivindicados de su punk.
Olvida entre guitarras eléctricas y luces parpadeantes. Entre el sudor del pelo largo y la oscuridad de su flequillo suplica poder desenvolver todo aquello que ella sabe que le hace única: un beso, una caricia y una posdata memorable. Arranca cada hoja del otoño revolcada el el tronco de un árbol, marchitando aún más su negro corazón con tinta trasparente, tatuándose palabras con las uñas mientras la sangre hierbe, ardiente ante el deseo de estallar en una noce de lujuria.
Deconcertada, mira a la luna asomarse tras las ramas. De nuevo una esperanza, de nuevo un logro. Seca sus heridas y resucita prometiéndose nunca arrepentirse de semejante episodio. Abrazándose y perdonándose. "Hoy empieza tu nueva vida y quiero acompañarte", le susurro.

#np Don't look back in Anger - Oasis

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Sueños de papel

Nuevas ilusiones. Nuevas formas de que me brillen los ojos al verte entrar, al reconocerte en la distancia. Me encantas. No sé ni cómo hacerlo para llegar a tí, pero llegaré... es mi nueva meta.
Y por fin encuentro a alguien que me haga salir de un círculo vicioso donde no lograba ser yo misma.

Y es que.. ¿Hay algo más bonito que esos primeros encuentros de dos miradas? Algo más bonito que esa sonrisa que se dibuja en mi cara al ver su risa en la distancia, algo más ajeno y a la vez más personal que un primer contacto físico: un choque en una clase, una rozadura de mano al dejarme un bolígrafo, la forma en la que dos codos se rozan al estar depié, pegadas, fingiendo no saber quién es la persona que está a tu lado.

Me estoy volviendo tarumba.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Carta de despedida.

Hola:
Sí, hola. Sólo hola. Una palabra más de todas las que escribiré, de todas las que formarán parte de este adiós, de este 'hasta siempre'.
Hoy has decidido acabar con nuestra relación por completo. Sí, el primer paso lo di yo. Y la culpa, aunque engañada, también fue mía. La verdad es que no he sabido muy bien cómo reaccionar ni cómo frenar las lágrimas al darme cuenta de que nunca más, de que nunca más formarás parte de mi vida... Qué drástico. Sí, medidas drásticas para acabar con un dolor que yo sé cómo de profundo es. Y es que no seré yo la que te reconozca haber mentido.
Entre confesiones me contaste dos episodios de tu vida dónde tomaste la decisión más incorrecta y dañina que podías tomar: Suicidarte.
Dos veces son muchas en una vida tan corta. Demasiadas. Así que no seré yo la que te repita, que en realidad me he ido de tu vida para no hacerte más daño. Que me he inventado un cuento de niños infelices para frenar una despedida cada mes. Y que comprendo perfectamente que hayas decidido eliminarme de tu vida de una manera tan radical.
Te he querido mucho. Y te he creído. He soñado en que realmente estuviésemos destinadas. En ese futuro juntas y en alcanzar esa ilusión. Vivir viajando, rodeadas de serpientes, de animales, y quién sabe, igual de niños. Ha sido corto. Pero ha sido. Son episodios de mi vida, y no me gusta borrar ninguno. Aunque hipócritamente, hoy te ruego que me borres. Que te olvides de mí. Que finjas no haberme conocido jamás, que finjas no haberme besado, y suplicado entre caricias que me quedase a tu lado.
Nos hemos perdido. Y jamás nos volveremos a encontrar. O quién sabe. Quizá una calle mojada, un concierto vacío, un funeral, un trabajo con olor a papel recién impreso.

He perdido una amistad y he arrancado una espina en tu dolor.

Gracias. Gracias..

sábado, 27 de octubre de 2012

Ya no me creo nada.

Quise cerrar los ojos, pensar que todo iba a ir bien, sumergirme en en el olvido.. Quise convencerme de que el pasado no iba a hacer mella en mí, que lograría poner fin a todos y cada uno de los recuerdos de aquella tarde. Aquella tarde de la que me arrepentí mil veces y no logré olvidar. Esa en la que me sentí la persona más ridícula del mundo, engañada tal vez.
Pero no puedo. Hoy no tengo ganas de saber nada de tí. No tengo ganas de verte, ni de estar a menos kilometros de los que estoy de tus abrazos. Supongo que me he cansado de escuchar como tu vacío dice quererme, harta de tu voz asegurándome que habrá un futuro cuando las dos sabemos que no es así.
Nunca he sido rencorosa.. hasta hoy. Hoy soy incapaz de creerme nada de lo que dices. Incapaz de perdonarte, de sonreír al pensar en tí. No puedo ni comprenderte. Me sacaste de algo acabado para no permitirme empezar otra cosa. Quedarme estancada, mirando por la ventana, y preguntándole a la luna porqué. Porqué me había creado ilusiones falsas en algo que tu jurabas no existir.

Sé que no se acaba aquí, que mañana el día volverá a ser una montaña rusa. Pero ya no te creo. No me creo nada.

viernes, 26 de octubre de 2012

"But you still have, all me."

Al principio no me enfadé, simplemente me impactó tu sinceridad, y a la vez tu forma de hacer un bucle para darle la vuelta a todo. Excusas por aquí, omisiones por allá, y nos perdimos algo precioso.
Yo lo pasé mal, aunque no te lo dijese (yo también sé omitir lágrimas y confusiones). Me había ilusionado con algo que ahora descubro que sí que sentías.
Y recordaba, como una imbécil, ese primer beso. Y el segundo, y el tercero.. hasta el cuarto. El grito que afirmaba que me querías.
Se cruzaron en nuestro camino: y fui la única que tuve el valor para demostrarte que en mí seguía habiendo una oportunidad, que no me había ido.
No era el momento, claro que no lo era, pero ¿cómo te crees que me sentó a mí cuando casi entre risas me dijsite que no había nada por lo que luchar?.

Estoy aquí, como una estúpida, sigo. Y no, por ahora no me iré porque me merece más la pena reír a todas horas contigo que tirar la toalla.
Una semana para vernos: Y me siento más vacía que nunca.

Te toca a tí.

domingo, 21 de octubre de 2012

Jazz Magnetism.

Sé que no tengo derecho. Y te he escuchado mil vces decirlo. Recordarme, entre rabia y desorden emocional, que fui una cobarde. Que escogí el camino fácil. Que no me quedé contigo. Y deberías odiarme, y no lo haces, y no me lo explico, y me contradigo, y.. te quiero.
Aunque me muerda los labios al decírtelo. Lo hago. Más que a mi vida. Te quiero.
Aún así, por absurdo y centenario que suene, no te pediré que me esperes.
Se me encoge el alma cada vez que pienso que otra se duerme en tu boca, que otra te hace soreír. Se me arruga la piel, y el corazón, y por un momento vendo mi alma al diablo entre abrasadoras lágrimas por no estar ahí contigo secando las tuyas.
"No es el momento" me decía.
Excusas. Absurdas y escalofriantemente cobardes excusas. El momento es cualquiera con tal de estar juntas. Y me ha servido tener que estar cuatro años lejos de tí para darme cuenta.

Seguiré acostándome con tu voz. Despertándome leyendo tu nombre. Nerviosa, esperaré tu mensaje. Y si no lo envío yo, no es porque no desee hacerlo, es porque me siento sucia robándote tiempo a parte de dolor.

Siempre seré tuya.

martes, 18 de septiembre de 2012

Mar, Jara.

Echo de menos sus abrazos, sus prolemas, sus quejas. Echo de menos a sus madres, los abrazos de sus madres, sus preguntas, la manera en la que me hacen reir. Echo de menos sus ojos, sus distintas maneras de decirme que me quieren, el olor a choto al desertarnos tres en las misma cama. Echo de menos la risas en esas camas, el culo cojín, las grabaciones de voz borrachas. Echo de menos escuchr las grabaciones a la mañana siguiente, que las carcajadas borren la resaca. El desayuno a las 2 de la tarde, que lleguen tarde, llegar tarde. Esas comidas apalancadas en distintos sofás, robarles tabaco y que me roben. Echo de menos huir a sus casas en busca de socorro cuando nada ni nadie es capaz de socorrerme. Socorrerlas, escucharlas, mirar nuestros ojos hinchados, e irme de sus casas sabiendo que las tres tenemos la misma sensación: nuestra amistad es demasiado única para no poder solucionar los problemas que nos rodean. Echo de menos las copas de vino, porque ya no sabe igual, ya no me río igual al beberlo... ya no está avinagrado, ni recién comprado en un chino. Echo de menos las salsas, las paellas domingueras en tupper wares. El timbre que a penas suena, tocarlo y ecucharlo nada más entrar a su casa. Los cincuenta ceniceros en cada esquina de la cocina. Echo de menos no poder beberme un vaso de leche porque si no ella se quedará sin ésta manchada de café en su desayuno. No ponerme a dueta jamás, comer chocolate como si de Bosnia se tratase. Echo de menos levntarme y leer "2 y media en Atocha?". Coger un interminable metro para llegar. Inflarnos en el chino por sólo 5 euros. Echo de menos poder hablar. Confiar. Sentirme en casa cuando estoy con ellas. Ser capaz de dejar de actuar durante un par de horas y simplemente: ser yo misma. Que me quieran tal cual.
Echo de menos su pelo alborotado todas las mañanas, sentirme incapaz de distinguir entre una oveja o mi mejor amiga. También a Hagrid y sus ojos hinchados. Que finja no haber leído un mensaje por la pereza de salir de su guarida. Mi otra mejor amiga.
Sobre todo, echo de menos la naturalidad. Estr con alguien que conoce todos y cada uno de mis defectos. Conocerlos yo. Y que, sin embargo, provoquen que no quiera estar con nadie más que con ellas.

I'll be here patiently wating to see what you find.

And just like them old stars, I see that you've come so far to be right where you are. How old is your soul?


Tengo tanto que decir.. que no sé ni por dónde empezar. Supongo que podría servir el dejar de dar de lado, dejar de sentirme incomprendida, abrirme, confiar, ser capaz de mirar a los ojos a alguien y decirle que no, que no soy feliz. Ni Aristóteles, ni Platón, ni squiera Nietzche. En ninguno soy capaz de encontrar el significado que tiene la vida para mí.
No quiero volver a tirar la toalla.. ¿de qué serviría? Ya no es cuestión de esperar a que me entiendan. Primero: Tengo que entender yo al resto de la humanidad. No comprendo las mentiras en la política, la falsedad de un periodismo al que me voy a dedicar en menos de cuatro años. Tampoco soy capaz de ponerme en el lugar de alguien que se llena de rabia cada vez que otro sonríe por amor, cada vez que hace lo que siente que debe hacer, y sí: logra la felicidad.
A mí me parece que una risa a carcajadas es meritoria de un denso aplauso.
El ser humano, es, por lo general, alguien que se cataloga y se fulmina. Aunque uno haga algo bien, en menos de dos segundos habrá un detallista buscándole un defecto. Pero.. ¿es tan difícil aplaudir y apoyar a alguien? ¿Porqué hay que juzgar todos y cada uno de los pasos que damos a lo largo de nuestra vida?. Y aquí es donde entra la hipocresía. Me gustaría saber si alguna vez ha existido alguien que no haya cometido un error jamás. Nadie. Absolutamente, nadie.
Pues verás.. aquí te presento tu hipocresía, tu error, tu inexistente valor. Te presento tu capacidad de tirar todo por la borda, de no aceptar a alguien sólo por amar. Amar locamente, a alguien de su mismo sexo. ¿Y tú eres la que hablas de injusticias? Mírate al espejo, dime si te reconoces, si te quieres, si estás orgullosa de ser quién eres. 
Exactamente, ¿quién decidió darte el poder para dictar sentencia sobre mi vida?
No entraré en una guerra. No merece la pena. Sólo esperaré a que veas como la sociedad cambia, evoluciona, y tú, poco a poco, vas perdiendo a alguien con quién jugabas a hacer castillos de arena y dabas el biberón de pequeña.
Sólo quiero decirte: Que no tengo miedo. Que voy a luchar por ser yo misma. Que no volveré a actuar. Que te perdonaré cuando sepas valorar la felicidad en los ojos de tu hija. Y, sobre todo, que te quiero.

Libres VM

Me apetece acercarme a ti. Me gustaría saber cómo hueles a medianoche cuando bajes la guardia y sin más, estés ahí... Perder el miedo a tu respiración, ir descubriendo despacio lo que sueñas, lo que no. Salir ilesos de esta tentacion que hoy, nos rescató. Por probar, un segundo tus labios puedo ser, el riesgo sin razón.
Seremos libres, como el viento solo libres con el placer de removernos, la inquietud de conquistarnos robándonos tiempo libres, con la inocencia de dos niños que se miran sin tocarse, sin dobleces, enfrentándonos al espacio de dos cuerpos.Te traiciona tu forma de hablar me lo niegas, pero sé que alguien existe. Te sorprendí argumentando este encuentro y no me coincide.
Y me late fuerte fuerte el corazón cada vez que vamos a despedirnos. Lo que suceda será cosa de los dos. Lo que nos falte se lo cobrará el destino.
Por probar...

domingo, 16 de septiembre de 2012

Ridículamente imperfecta.

Perdiendo el sentido del ridículo. Pero.. qué es el ridículo mas que hacer, sentir, y decir lo que uno quiere.
Ridículo, es que se me ponga la piel de gallina al escuchar tu voz. Es recordar momentos que quizá ni pasaron, momentos que la fantasía convierte en realidad. Ridículo es pensar día y noche en lo ridículamente perfecta que eres. Es escribir (pensando) en ti. Soñar en tí. Fugarme en tí. Es echarte de menos y sentir que nunca fuiste mía. Es creer firmemente en que un día volaré a tu lado. Darme cuenta de que al cerrar los ojos siempre estás ahí. Aún en los peores días, los cierro, y siento que me abrazas. En tu abrazo la maldad se evade, aparecen las sonrisas, cosquillas. Aparece la prosa que rima por primera vez, sonetos, flautas, elixires..
No te imaginas lo feliz que quiero hacerte. Nunca olvidarme del día en el que no gritemos que una vez nos quisimos. Que nos conocíamos, que nos recordábamos, que éramos dos confidentes deseando luchar por la misma causa. 

Ridículo, al fin y al cabo.. es pensar que ese día existirá. Pero.. ¿Y si pasa? 
Ridículo es esperanza envuelta en miedos. Es borrar la valentía. Palabra y consuelo de cobardes.

Yo me aferro a mi ridícula cabeza de soñadora. Y me aferro a lo ridículamente perfecta que será nuestra vida cuando logremos esquivar los problemas. Esa vida, para mí, ya no es una posibilidad, es una certeza.

sábado, 15 de septiembre de 2012

El informe del forense.

No me puedo creer que haya pasado esto. Tengo ganas de cogerme un tren a Madrid y asesinar a ese hijo de puta. Me upera la rabia, el miedo, la adrenalina que provocará que acabe cortándole la cabeza. Sí, es una amenaza. Y no, no tienes Madrid para correr ni nada cabrón.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Mi nuevo regalo

Ayer me compré una bola que cambia de color sola. De repente la luz pasa de rojo, a amarillo, a azul, o a verde. Así, como si nada, se van iluminando bombillas y su reflejo en tu cara tiene un tono distinto. Es del tamañ de mi mano, pequeñita, y suave, la puedo estrujar o simplemente sujetarla. Y veo pasar el mundo en ella, siento que esta todo bajo control. Que cuando se vuelve roja, está acertando mi estado de ánimo, cuando es verde me da esperanza, y vuevo a mirar su foto, pensando si a caso es verdad que alguien así pueda llegar a quererme algun día. Cuando se vuelve azul... me convierto en alguien libre, por un instante, me siento la dueña de mi vida, siento que he logrado actiivar una vena de felicidad y olvidarme de todo.. como si pudiese volar.. habéis tenido esa senación alguna vez? Seguro que sí.. cuando visteis su sonrisa, cuando te hablaba, cuando te daba el abrazo acertado en el momento adecuado, o simplemente cuando paseabais. Volando. El amarillo me aport tranquilidad, me dice que espere, que un día, pronto, mi mundo será de ese color. No sé... es como si no supiese lo que sentir, pero en dos segundos, esa simple bolita, me lo aclara todo.
Y en noches como esta, la sujeto entre mis manos, y la dejo brillar. Parpadear entre jadeos, susurrándome sensaciones, apresurando mis sentimientos hasta que PUM! Vuelve al blanco inicial. Empieza en elixir y termina en ansiedad, nostalgia, melancolía..

sábado, 1 de septiembre de 2012

Hola, Navarra.

Despedidas, bienvenidas, palabras vomitadas, (y yo sólo oigo eco).
No es miedo, ni si quiera nervios. Se trata de una especie de fobia hacia la vida, de haberme dado cuenta (quizá tarde) de lo mucho que me quiere la gente de mi alrededor. He malgastado tanto mi tiempo.. llevo a penas  horas sin ver a dos de las personas más importantes de mi vida: y ya muero por abrazarlas.
Cada metro que recorría dentro de ese tren se convertía en una pequeña puñalada. Era como si alguien me estuviese cosiendo el corazón, empequeñeciéndomelo para no permitir a humanos alguno atravesar sus débiles puertas. Y pensaba en los ojos de esa a la que tanto quise, (esa de la que fui incapaz de despedirme).
No pretendo saludar esta experiencia con mala cara, porque al fin y al cabo, para juzgar algo: Hay que vivirlo. No pretendo tener miedo, ni volver a esconderme en mi pequeño mundo interior donde los cuadros deben de tener ya telarañas y las termitas habran acabado con los muebles. Simplemente... pretendo no fallar a la gente. No rehacer mi vida de manera que olvide lo que hay a doscientos kilómetros de mí. No quiero olvidar, y sé que el dejar de recordar me hará poco a poco acostumbrarme a una soledad interna que no quiero volver a sentir.
Serán los mareos provocados por náuseas y delirios esquizofrénicamente bien formados. Serán los vientos encargados de traer recuerdos, esa escena que provoca una sonrisa al rememorar distintos episodios de tu vida anterior.
Dejo mucho malo detrás. Mucho sufrmiento, mucha incomprensión, destrozos emocionales y físicos. Dejo palabras y hechos tatuados, "Para toda la vida" y derivaciones de un "Siempre" al que temo no aferrarme. Amigos incondicionales, sueños, películas: Expectaciones intratables y fantasías descoloridas.

Supongo que soy yo, la de siempre. Con mis rarezas, viviendo un nuevo episodio.
(Incapaz de olvidar que las palabras todo o nada no existen. Incapaz de vivir sin echar de menos, sin querer, sin reprocharme el no poder estar en dos sitios a la vez.)

lunes, 27 de agosto de 2012

Delirio

Y voy directa al espejo. A mirarme, a observarme sabiendo que mi final ha llegado. Giro suavemente la cabeza, y no veo más que blanco. No veo más que vacío. De repente mis manos comienzan a escribir palabras aleatorias. "Rechazo", "Contradicción", "Nada". Cierro los ojos contrastando ese blanco con el negro en el que me envuelven mis párpados bajados. "Alivio". "Vida". "Todo". "Yo". De repente todo empieza  a volar. Cada frase, cada sentimiento, cada lágrima se quema. Sólo hay cenizas. Cenizas de lo que fui un día, cenizas en las que se convirtió esa bandera que clavé en tu corazón, márcandote con mi llegada. Son mentiras. Es todo mentira... todo mi imaginación. Abro los ojos y la luz me quema, noto como empequeñecen mis pupilas, y sale a relucir el brillo en mi cara. Borro cada palabra escrita en la pared, borro cada pensamiento, cada recuerdo. Te borro.
Y vuelvo a mirarme en el espejo. Estoy yo, de pie, como siempre. Desnuda, desprotegida, y por primera vez: Libre.

"Soy feliz" sonrío mientras mi lloro invade mi cuerpo. "Soy yo, la de siempre. No tengo nada, y soy feliz." Me digo mientras recorro de nuevo la blanca pared.

"Esta vez lograré callar al mundo. Lograré lo que me proponga. Porque soy yo, y sólo yo puedo hacerlo." Caigo, y despierto entre susurros.

El mundo ha desvanecido. Me observo, tirada y moribunda. Enciendo un cigarro y empiezo a consumirme mientras flashbacks sobre mi vida invaden la nostalgia. Más cenizas.

Ya no queda nada. Ya no estás. Ya he vuelto, vida.

domingo, 26 de agosto de 2012

Como el rastro de un adiós se esfumará.

Sigo esperando a que alguien, sea quién sea, me explique qué coño fue eso. Y porqué... y porqué me dolió. Te olvidas de la gente porque sabes que es lo que hay que hacer, aunque no quieras, si quieres ser feliz, sigue el manual del libro "olvido". Supongo que comienzas a volar en cada sueño sintiéndote libre, que por fin puedes saltar y bailar... y volver a sentirte la persona más vacía del mundo. Pero espera: te perseguirá. Se creerá que tiene derecho a echarte algo en cara, se creerá que le debes una disculpa, y tú... por supuesto: se la darás.
Dos días después estarás en el mismo sofá de siempre, con la misma música. Letras que marquen un antes y un después en tus silencios, melodías que te llenarán de ira.. y perderás. Otra vez. Incapacitada de salir de la magia negra a la que te sometieron sus ojos...
Porqué es el mismo capricho de siempre el que acaba arruinándomelo todo? Porqué quiere todo? Y suelta frases y palabras como si nada, como si sólo a ella le importase...

No quiero perderte (grito mientras sé que ya te perdí).


domingo, 29 de julio de 2012

Entre tanto y tanto te encontré

39 de fiebre. 2 ibuprofenos y 3 sangrías. Despedida de una de mis mejores amigas. Sentimiento de impotencia. Angustia. Miedo. Dolor. Pena.
Un cúmulo de secretos que sólo confesaré a mi blog.
Hoy, por fin, asimilo que mi futuro está en mis propias manos. Que soy yo quien pongo principio y fin a mis aventuras, que soy yo quien deja entrar y salir a gente de mi vida. Que sigo siendo yo al anteponer el corazón a la cabeza. Suelo escuchar eso de que cuando estás baja anímicamente es cuando mejor escribes. Cuando se sufre, cuando se llora, cuando se pierde a alguien increíble o tiras por la borda una oportunidad única. Hay veces que lo bordas, y veces que lo tiras por la borda.
Y no sé si será cierto lo que digan o dejen de decir, no sé si hoy escribiré mejor que nunca, o si simplemente soy esa de siempre con algo atravesado en el corazón. Quizá lo que escribo forma parte de una estrella estrellada, o quizá simplemente me he acostumbrado a leer las mismas frases con distintas palabras una y otra vez. Quizá me he aburrido de mi misma. De mis quejas, de mis inútiles gritos en la oscuridad, de decir pero no actuar... Tengo tantos defectos que sólo el reprochar los de otros me hace sentir más segura de mí misma. La incomprensión, las dudas, los rechazos. Todo lo que describe este blog es tan absurdo que ni mis propios ojos son capaces de verlo cuando hecho la vista atrás.
Y sin embargo aquí estoy, derrochando la poca energía que le queda a mi cuerpo esta noche para rogarle silencio a todos mis recuerdos, para suplicar, entre lágrimas, que mi cabeza deje de proyectar diapositivas donde aparezca su imagen.
Mi debilidad, mi punto de inflexión, mi cáncer más ambiguo. Todo lo que relexiono entre guiños y susurros, lo que demuestro entre miradas y caricias. Todo eso que no te doy y que mis sueños se empeñan en recordarme desde el día que te conocí.
Y es que en ese momento cambiaste mi vida. Dejé de ser yo, de describirme, de conocerme, para centrarme en describir y conocerte a tí.
Pero da igual.. da igual. Son sólo delirios, pequeños cuentos. Aventuras. Hechos y deshechos que cambiarán mi vida y arrasarán con mi personalidad. Momentos. Todo lo que he escrito y dejaré de escribir cuando ya no te recuerde.
Porque mi vida siempre gira en torno a esa persona que ni es, ni quiere ser. Esa rareza, esa originalidad. Ese juego de palabras.

"Love, is the only way."

viernes, 27 de julio de 2012

Arrepentirse significa tardar en rectificar.

Aunque no quieras entenderlo, ni yo me sepa expresar. Aunque no quieras verlo y yo me empeñe en mirar por tí. Aunque tú no lo sepas, aunque yo no lo intente.
Siempre quise guiar mis ilusiones y emociones por caminos correctos, por caminos donde sabía que sólo yo llegaría a controlarlos. Intenté que el realismo se apoderase de mis sentimientos, dejar de soñar para lograr encontrar una estabilidad. Lo logré, y he perdido a lo que más quiero.
Incapaz de mantener lo más sencillo, de cuidarlo, de tratarlo como merece. Arañando segundos de las horas, minutos de los días, arañando palabras de tus recuerdos más profundos. Recuerdos que sólo has sido capaz de susurrarme a mí. Y ha hecho falta una experiencia que ha cambiado mi vida, para decirte que:
Lo siento. Debería haber luchado por tí. Debería haberte ido a abrazar cuando me lo pediste, haberte dado los besos y caricias cuando los reclamabas. Debería haberme comido el miedo, haber puesto nuestro amor por bandera. Debería haberme dado cuenta de que un futuro mejor profesional no será un futuro mejor si no te tengo a tí a mi lado. Debería haber sabido que sólo contigo me hubiese comido el mundo, que juntas podríamos con todo. Y nunca debí tirar la toalla.

Sé que llego tarde. Que no me merezco perdón, y que ya da igual que lo pida, porque ni aún hoy podría cambiar lo que hay ya escrito en mis próximos cuatro años. Igual no era el momento, pero igual no hay otro momento. Igual no vendrá ese día en que nos crucemos y vivamos por fin como nos merecemos: A menos de dos centímetros.

Si perdí mi oportunidad, viviré con ello. Arrepentirse significa tardar en rectificar, y yo asumo, a la vez que rectifico, cuando te digo que en lo más profundo de mí, hasta en mis sueños, sólo grito querer pasar el resto de mi vida a tu lado.

miércoles, 25 de julio de 2012

Memorias rumanas

Arion, Florin, Vanessa, Cristi, Ionela...
Cualquier descripción, palabra, conversación o imagen sobre ellos quedaría corta. Niños sin nada, sin familia, con deformes físicos increíbles... y siempre una sonrisa en la cara.
Me han enseñado a apreciar, a vivir, a luchar y sentir que puedo con todo. Me han demostrado que si la vida no es suficientemente justa para mí, el poder ir a visitarles me sacará de cualquier duda ante cómo debo aprovechar o no aprovechar lo afortunada que soy. Les he dejado mi corazón para que lo abracen por las noches y no se sientan solos, mi promesa de que volveré para regalarles todos esos momentos que ya hemos vivido este año. Tantos abrazos, tantas risas. Tanto.
Qué injusta es la vida. Yo sólo espero que sus padres, esos que un día abandonaron a esos ángeles, estén recibiendo su merecido.
Os amo niños, cuidad de mi corazón porque seréis mi razón por la que luchar en la vida.




Mis dos ángeles, Cristi y Ionela... volveré. Ya soys parte de mí.


Y por supuesto... he dejado un amor en Rumanía. Debo de ser la persona más enamoradiza del mundo, no puedo estar más de dos semanas sin fijarme en alguien. Es de esas personas inmensamente buenas pero inmensamente serias. Arrancarle una sonrisa era sentir que me podía comer el mundo... pero si se la arrancaba reía a carcajadas como si no hubiera un mañana. Qué grande... volveré a por tí el año que viene, tú sólo esperáme y manten esa parte soñadora que sólo juntas desarrollábamos.

lunes, 9 de julio de 2012

Próximo destino: Rumanía (Orfanato House of Angels)

No hay nada mejor que una despedida con la mejor persona, vivir el último día antes de un viaje que cambiará mi vida con la sonrisa más sincera que jamás conoceré. Y siempre estaré aquí, tenga que coger mil trenes, horas de autobuses, sólo quiero que sepas que siempre estaré dispuesta a hacer lo que sea por no perder el contacto. Ha sido un día maravilloso. Mientras el sol animaba a nuestras risas a iluminarse, como niñas, jugábamos a tirarnos arena en el suelo. Hemos dado ese paso que tanto tiempo llevamos esperando para dar. Y sólo quiero que te cuides, que te dejes cuidar y que disfrutes de tus vacaciones como te mereces. Ha sido un año duro, pero juntas lo hemos superado.
Gracias, por seguir ahí, por perdonarme mil veces, por quererme, por dejarme formar parte de tu vida.

Y ahora toca Rumanía, una experiencia dura pero seguro que gratificante. Desconectaré de todo, no me preocuparé más que por sacarle una sonrisa a esos niños que no tienen nada, que sus razones para reir a carcajadas están todas en sentimientos, en el corazón. Qué bonito.. Qué ganas.. Hasta el 24 escritura.